Paseo por la Comunidad...

 

Villas de Madrid

En las cercanías de la ciudad de Madrid se localizan un conjunto de villas que presumen de un rico patrimonio histórico y cultural, que vale la pena visitar. ¡Empezamos el viaje!

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Buitrago de Lozoya, del pasado a la vanguardia

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Buitrago del Lozoya es un viaje al medievo inmerso en la apacible belleza del Valle del Lozoya, río que discurre a los pies de su recinto amurallado. La belleza de su paisaje va pareja a la calidad de sus productos naturales. Los chuletones y los judiones con morcilla, son delicias que se preparan a fuego lento. Buitrago lo tiene todo: gastronomía, naturaleza e historia que se pueden recorrer por los 800 metros de murallas que rodean su bello casco histórico. Y una sorpresa: el Museo Picasso-Colección Eugenio Arias, con más de 60 obras que el genial artista legó a su peluquero. En Buitrago, en Navidad, caen nevadas como las de antaño, que sirven de escenario natural al Belén viviente, declarado de Interés Turístico Regional y que se representa todo lo largo de la muralla.

Chinchón. La Pasión

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Chinchón es indiscutiblemente el pueblo más bonito de España. O al menos lo es este 2020. Y es que la plaza Mayor de la localidad es la nueva imagen de la guía oficial de Los Pueblos más Bonitos de España, que engloba los 94 municipios rurales con mayor atractivo turístico de toda la geografía española.

Se encuentra situado a 45 km al sureste de Madrid, en la cuenca del Tajo-Jarama, entre paisajes salpicados por viñedos y olivos. Con sus casas organizadas alrededor de su emblemática plaza Mayor, es una de las de las más bellas poblaciones madrileñas y su casco urbano fue declarado Conjunto Histórico- Artístico en 1974. El poblamiento del municipio se remonta al Neolítico. Por sus tierras han pasado todas las grandes civilizaciones que han escrito la historia de la Península. Los primeros documentos sobre la población datan del siglo XV. En esa misma centuria Enrique IV le otorgó la condición de villa. No obstante, la historia moderna de la localidad comienza a escribirse en 1480, momento en que los Reyes Católicos conceden a don Fernando de Cabrera y doña Beatriz de Bobadilla el Señorío de Chinchón. 

Colmenar de Oreja. Vino y arte

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Colmenar de Oreja, cuyo conjunto urbano ha sido recientemente declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico, se encuentra situado en el sureste de la Comunidad El río Tajo marca el límite sur de su término municipal, que linda al norte con Chinchón y al oeste con Aranjuez.

Villa de canteras, vinos, aceites y productos de la vega, en la actualidad cuenta con más de 8 000 habitantes. La historia de Colmenar no puede explicarse sin el castillo de Oreja, cuyos restos perviven hoy a unos cuantos kilómetros de la localidad, en la provincia de Toledo. La fortaleza, de origen prerromano, cobró importancia ya que en torno a  ella se distribuyeron núcleos de población, entre los cuales estaba Apis Aureliæ, seguramente llamado así por la abundancia de colmenas y que más adelante sería conocido como Colmenar de Oreja.

El castillo, enclave estratégico para el control del río Tajo, pasó varias veces de manos árabes a cristianas y viceversa, hasta que en 1139 el rey Alfonso VII lo reconquistó definitivamente.  Adquirió en 1440 el rango de VILLA; por ella pasó la corte itinerante de los reyes castellanos. En el s. XVI quedó bajo el control del duque de Maqueda, con quien se inició la etapa de señorío de la localidad. De sus canteras de piedra caliza salieron materiales para los palacios reales de Madrid y Aranjuez. Cuando en 1833 se produjo la división de España en provincias, Colmenar de Oreja quedó adscrita a Madrid. 

Navalcarnero, vino y descanso

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Se localiza al suroeste de la Comunidad, en la llanura delimitada por el río Guadarrama. El motivo de su fundación, que tuvo lugar el 10 de octubre de 1499, fue la pretensión de Segovia de asegurar las tierras de su propiedad, amenazadas por el expansionismo de los señoríos. El lugar pasó a formar parte de la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia con la oposición de don Gonzalo Chacón, señor de Casarrubios, y los marqueses de Moya, hecho que dio inicio a un largo pleito que se prolongaría hasta principios del siglo XVII. 

En 1627, Navalcarnero compró su jurisdicción a la Corona, satisfaciendo así su aspiración a la independencia de la ciudad de Segovia. Unos años más tarde, en 1649, el villazgo fue testigo de uno de los mayores acontecimientos de su historia: el rey Felipe iv y su sobrina doña Mariana de Austria la eligieron para su boda. En agradecimiento a la hospitalidad de los vecinos, el monarca concedió el título de «villa real» a Navalcarnero.

Nuevo Baztán, un rincón Ilustrado en Madrid

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Una mañana, allá por 1700, Juan de Goyeneche y Gastón, un político navarro afincado en Madrid, tuvo claro que aquí iba a fundar una fábrica de vidrio y una población para sus artesanos. Y así lo hizo. Nuevo Baztán es un ejemplo único de villa de la Ilustración. Una población de nueva planta, con un monumental palacio-iglesia barroco y su singular casco histórico. Un impresionante conjunto arquitectónico diseñado por Churriguera. Todo nacido del sueño y ambición de un hombre ilustrado que quería cambiar España. Es un rinconcito de Navarra en la Comunidad por los orígenes de su fundador y por ello tiene su propia Javierada, versión madrileña de la tradicional marcha al castillo que se celebra en toda Navarra el segundo fin de semana de marzo. Aquí también tienen sus propios vinos, que han recibido varios galardones, con los que acompañar las especialidades en asados de su rica oferta gastronómica.

Rascafría. Montañas, fe y arte

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Sumergida en lo más hermoso del Valle del Lozoya, a los pies de la Sierra de Guadarrama y junto a las cumbres y lagos de Peñalara. Toda esta belleza llevó a Enrique II a fundar aquí en el siglo XIV, el Monasterio de Santa María del Paular, una joya del arte monacal que cuenta con una rica colección de pinturas de Vicente Carducho. Es posible admirar 16 de las 56 pinturas originales, cedidas por el Museo del Prado.

Rascafría es un rincón muy romántico, y por ello mismo, el día de San Valentín se homenajea al Arcipreste de Hita, realizando un recorrido teatralizado, interpretado en prosa poética, en los escenarios reales del Libro del Buen Amor. En otoño, la caza y las setas se convierten en absolutos protagonistas en las cartas de sus restaurantes, sin olvidar las apreciadas truchas procedentes del río Lozoya. Tiene todo el encanto de un pueblo serrano en el que disfrutar tanto en verano, de las frescas aguas del río Lozoya, como en invierno, paseando y esquiando por sus cumbres nevadas.

Manzanares el Real. Un castillo de cuento

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El castillo de Manzanares el Real recuerda los cuentos de princesas encantadas de la infancia. Es el mejor conservado de la Comunidad, totalmente musealizado. Visitarlo es hacer un viaje al mundo medieval y del Renacimiento. Manzanares el Real cuenta además con bosques, embalse y una montaña "mágica": La Pedriza. Forma parte del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, una de las joyas naturales de la región. Como en muchos lugares de España, las auténticas fiestas de Manzanares se celebran en agosto, donde hay alegría y sobre todo buena comida. La clásica "caldereta de cabrito", carnes, asados y cocidos, son los platos estrella que se pueden degustar en los restaurantes de la localidad, platos que harán las delicias de los paladares más exquisitos.

Patones de Arriba. Una escapada romántica

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i Napoleón dio con ellos... o eso cuenta la leyenda ya que Patones de Arriba es un paraje recóndito donde disfrutar de un paisaje y unas construcciones que resultarán insólitas para aquellos que estén dispuestos a sorprenderse. Recorrerlo es como visitar un museo de pizarra al aire libre. Tiene el toque perfecto de lo que se conoce como rural chic. Nada mejor para abrir el apetito que recorrer la senda ecológica de El Barranco que separa los dos Patones, el de Abajo y el de Arriba. Un camino de 750 m desde el que se divisa todo el entorno natural de este paraje. Ofrece una oferta gastronómica diferente, con restaurantes rurales, íntimos y románticos, rodeados de un paraje natural de montañas, valles y embalses. Es cierto que las fiestas de San Juan y los Carnavales se celebran en todas partes, pero en Patones tienen un sabor especial por lo pintoresco de sus calles y porque aquí conservan todas las tradiciones de antaño.

San Martín de Valdeiglesias. Vino, mar e historia

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Un verdadero pulmón enológico situado en la Sierra Oeste de Madrid. Los vinos de San Martín de Valdeiglesias tienen su propia subdenominación dentro de la D.O. de Vinos de Madrid, por la gran calidad de sus caldos de cepas de uva garnacha (tinta) y albillo real (blanca). Si eres un aficionado al enoturismo, tienes que ir y disfrutar también de su paisaje y su patrimonio. Desde la Torre del Homenaje del histórico castillo de la Coracera contemplarás los picos de la Sierra de Gredos y los mantos de bosques que cubren la Sierra Oeste de Madrid. Pero aún hay más: los embalses de San Juan y de las Picadas son sus mares particulares donde disfrutar en las jornadas de verano. Sobre todo a principios de septiembre, cuando se celebran las fiestas patronales con una gran tradición taurina de corridas y becerradas.

Torrelaguna. Cuna de madrileños ilustres

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Aquí nacieron el Cardenal Cisneros, Santa María de la Cabeza y vivió San Isidro Labrador, y su casco histórico está a la altura de tan ilustres personajes. El Cardenal Cisneros no reparó en gastos para engrandecer la Villa. Destaca la iglesia de Santa María Magdalena, ejemplo de la arquitectura gótica madrileña, el Pósito, el Hospital de San Bartolomé y el Convento de Franciscanos de la Madre de Dios. El Corpus Christi ha recuperado la importancia de hace tiempo y los vecinos decoran con flores y altares los barrios y calles para el paso del Santísimo. Aquí Cary Grant vivió su Orgullo y Pasión con Sofía Loren, y Frank Sinatra fue testigo de ello, porque Torrelaguna ha sido y es escenario de múltiples películas. Tras un buen cocido en puchero de barro, se puede pasear por el entorno natural del Valle Medio del Jarama: un paisaje con un rico patrimonio hidráulico por haber sido la primera sede del Canal de Isabel II.

Villarejo de Salvanés. Cine, monjes y caballeros

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Contemplando la impresionante figura de la Torre del Homenaje, es posible imaginar cuán grandioso debió de ser el castillo de Villarejo de Salvanés. Construido a partir de una antigua atalaya musulmana, tuvo la misión de servir de defensa ante los ataques árabes y, con este cometido, fue la pieza básica de control militar de la Orden de Santiago. En Villarejo instaló su residencia el comendador de esta Orden.  La importancia de su historia se resguarda en la Casa de la Tercia y en el interesante Centro de Interpretación que se halla en el interior de la Torre del Homenaje. Desde su alto podrás contemplar las espectaculares vistas sobre la Alcarria Madrileña: un paisaje de olivos y encinares bañados por los arroyos del Tajo. Existe también en Villarejo una sorprendente colección de maquinaria y objetos relacionados con el cine. Sus fiestas patronales son en octubre, pero en los últimos años ha cobrado fama por su divertida fiesta de Halloween y Todos los Santos, en la que todo el pueblo se tematiza para la ocasión, incluso con un "pasaje del terror". Por lo que a gastronomía se refiere, se ha especializado en "el tapeo". 

Placeres reales en Aranjuez

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El Real Sitio de Aranjuez, además de residencia de monarcas y un excelente coto de caza, ha sido desde siempre, tierra fértil de labranza. En el siglo XVI, Felipe II hizo de esta villa su lugar predilecto de descanso y, sin duda, disfrutó también de las preciadas hortalizas que se cultivan en estas huertas diseñadas por Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera. Los campos de espárragos flanquean la

M-305, carretera que conduce a la regia villa madrileña desde la A-4, y se pueden ver desde el famoso Tren de la Fresa. La fresa es la otra exquisitez de esta huerta, introducida por los Borbones desde Francia. Fueron los monarcas de esta dinastía los verdaderos artífices del Real Sitio, Patrimonio de la Humanidad desde 2001. Aunque los Austrias pusieron las primeras piedras del palacio, sus sucesores lo rodearon de jardines, ampliaron su perímetro y llenaron sus estancias de cuadros, porcelanas, arañas, candelabros y relojes. La residencia primaveral de los reyes sigue conservando su magnificencia. Según se cruza el Tajo, aparece el más pequeño de los tres jardines, el del Parterre. Su delicadeza se percibe tanto en su trazado como en las estatuas, consagradas a héroes y dioses clásicos. El segundo de los jardines, el Jardín de la Isla, brinda una refrescante mirada sobre el paisaje fluvial. Y, por último, el Jardín del Príncipe, al que se entra desde la calle de la Reina, ofrece nada menos que 150 hectáreas para pasear. Sauces, tilos, castaños y robles trazan inolvidables perspectivas. 

Conocidos por el sobrenombre de pericos, los espárragos de Aranjuez se caracterizan por su frescura y ternura. Su tamaño oscila entre 20 y 40 cm y tienen la yema terminal cerrada y un color verde intenso, motivo por el cual se les confunde con los trigueros. La esparraguera es una planta cuya vida productiva es de siete u ocho años y se cultiva bajo plástico o al aire libre. Sus brotes, los espárragos propiamente dichos, asoman a comienzos de primavera, para convertirse, a mediados de la estación, en las estrellas de las fruterías. El otro producto emblemático, la fresa, pertenece a la especie Fragaria vesca, planta de tallo bulboso, con flores blancas y amarillas que da un pequeño fruto que se recoge manualmente. La temporada idónea para degustar las fresas, que no deben confundirse con los fresones, son los meses de mayo y junio. El 30 de mayo se celebra en Aranjuez la festividad de San Fernando, patrono del Real Sitio, que representa la tradición agrícola de este histórico municipio. A primeros de septiembre destaca la Fiesta del Motín, declarada de Interés Turístico Nacional. En ella se rememora, con trajes y representaciones de época, la revuelta popular que coronó a Fernando VII.

Fresas

Espárragos

Fresón