Secretos de Madrid

Madrid mitológico

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1. Cibeles, el símbolo

Diosa de la Madre Tierra, de las cavernas y las montañas, las murallas (de ahí su corona), la Naturaleza y los animales. Cibeles era una diosa frigia que los griegos y romanos adoptaron. A Madrid llegó gracias al rey Carlos III que planeó embellecer la ciudad dando forma al paseo del Prado con una estética neoclásica. Con diseño de Ventura Rodríguez la fuente fue construida entre 1777 y 1782. Para ello se emplearon 10 000 kilos de piedra y  mármol. En sus orígenes la fuente no solo era ornamental, de sus caños manaba agua para uso público y para surtir a los aguadores. Ho es el símbolo de la capital española.

El primer teléfono 

Aunque ahora suene casi imposible, hubo un tiempo no muy lejano en donde no existían los teléfonos, y cuando Alexander Graham Bell lo patentó en 1876, tardó varios años para que la mayoría pudiera acceder a tener uno en casa. Y lo más curioso de todo es que las personas "sobrevivían" sin estar conectadas  24 horas. Pero  bueno, a lo nuestro, que es Madrid y su relación con tan preciado aparato de comunicación.

El primero en disfrutarlo fue el Rey Alfonso XII, en 1883, cuando se instalaron varias líneas telefónicas que conectaban el Palacio Real con distintas sedes ministeriales y otros edificios importantes como el Palacio de El Pardo.

El “pueblo llano” tuvo que esperar un poquito más para disfrutar del teléfono y fue en enero de 1885 cuando se abrió el plazo de suscripción de abonados. Entonces costaba 600 pesetas al año, un lujo al alcance de muy pocos; con lo cual solo 49 personas se lo pudieron permitir. Entonces se llevaron a cabo varias medidas, la primera, reducir el premio del abono a la mitad, es decir 300 pesetas, y la instalación de cable telefónico por los tejados de Madrid. Parece que esto funcionó y sólo un año después la cifra de abonados rondaba los quinientos. 

Con el paso de los años el uso del teléfono se fue extendiendo paulatinamente. Tanto que en 1928 se instalaron teléfonos en las calles, las primeras cabinas públicas. Una de ellas estuvo en el actual Florida Park, dentro del Parque del Retiro, aunque entonces se llamaba Viena Park. Ese mismo año, el 13 de octubre, se realizó la primera llamada transoceánica, entre España y América, en la cual Alfonso XIII, desde el Edificio Telefónica, habló con el presidente de Estados Unidos, Calvin Coolidge.

Por cierto, el tatarabuelo de los smartphones, el primer teléfono móvil, no llegó a Madrid, y a España hasta 1971. Lo que sigue es historia conocida.

La calle de la ABADA

Es una callejuela que va dese la plaza del Carmen hasta la Gran Vía, en el Barrio de Sol. Su secreto está en su nombre, que esconde una historia / leyenda curiosa. En la placa de cerámica que ilustra su nombre, aparece un rinoceronte, ya que eso significa ABADA, aunque ya no se use.

Cuenta la leyenda que en el siglo XVI, durante el reinado de Felipe II, llegaron a la capital unos feriantes portugueses. Como si de un circo se tratase, los lusos se instalaron allí con extraños instrumentos y una abada, es decir, un rinoceronte, criatura desconocida en aquella época en España. Los madrileños hacían largas filas para verlo de cerca.

Entre todos, hubo una en concreto que trabó amistad con él. Se trataba del hijo de un hornero que comenzó a dar de comer al animal los bollos y los panes de su establecimiento. Con el tiempo, el rinoceronte y el chico establecieron una relación cercana; hasta que un día el joven tuvo la mala idea de llevarle un bollo recién horneado. El resultado fue fatal: el pobre rinoceronte se quemó el hocico, enloqueció y entre embestidas y sacudidas acabó con la vida del chico.

El abad de San Martín, al enterarse de lo ocurrido, decidió echar a los portugueses. Y éstos a cambio dejaron suelto al animal por las calles de Madrid, acabando con la vida de 20 personas. hasta que fue abatido.

En conmemoración por el triste incidente se nombró la vía como «calle de la Abada». Y esta es la historia, así que si un días pasas por allí, ya conoces el secreto.

La Plaza de la Villa

El  Madrid más antiguo

se encuentra en el  Barrio de los Austrias

Ahí se conserva buena parte de las construcciones que nacieron para dar esplendor a la capital del reino en los siglos XVI y XVII. Estas son algunas de las joyas arquitectónicas que hay que visitar:

 

- Plaza Mayor. Uno de los enclaves urbanos más emblemáticos de la capital. El rectángulo de la plaza, conformado por edificios de viviendas de tres plantas, mide 129 por 94 metros y dispone de un total de nueve puertas. Los numerosos balcones que miran a su interior –237– han sido palcos para todo tipo de acontecimientos multitudinarios. Su origen se remonta a 1581, cuando Felipe II encargó a Juan de Herrera la reordenación de la antigua plaza del Arrabal. Diego Sillero inició en 1590 la construcción de la Casa de la Panadería, el primer edificio de la Plaza Mayor. 

- Arco de Cuchilleros. El edificio de viviendas en el arco de Cuchilleros forma parte del perímetro de la Plaza Mayor; su peculiaridad reside en que fue construido para compensar el gran desnivel existente entre el recinto de la plaza y la actual Cava de San Miguel. Para ello, el edificio tiene tres pisos más que el resto del conjunto, lo que por varios siglos le valió el título de ser el más alto de Madrid. Es el acceso más célebre de la Plaza Mayor.

- Casa de la Villa. Antigua sede del Ayuntamiento de Madrid, se encuentra en la plaza de la Villa, espacio con otros dos edificios singulares: la Casa de Cisneros y la Casa y Torre de los Lujanes. El maestro mayor de la Villa, Juan Gómez de Mora, comenzó la construcción en 1626. En 1690 Teodoro Ardemans decoró el Patio de Cristales y en 1692,  Antonio Palomino pintó los frescos del salón de Plenos. Es una de las estampas más representativas del Madrid de los Austrias.

- Casón del Buen Retiro. Junto con el edificio que albergó el Museo del Ejército, son los únicos restos que quedan del conjunto palaciego del Buen Retiro, mandado construir por el conde-duque de Olivares para Felipe IV. El Casón fue levantado en 1637 como salón de baile pero del original sólo se conserva el núcleo central. En la actualidad es un anexo del Museo del Prado.

- Casa de Lope de Vega. Paradójicamente ubicada en la calle de Cervantes, fue construida en el siglo XVI. Don Félix Lope de Vega adquirió el inmueble en 1610 y vivió en él hasta su muerte, en 1634. Adquirida por la Real Academia de la Lengua se abordó una cuidadosa reconstrucción que devolvió al edificio la distribución original. Convertida en casa-museo, algunos muebles e imágenes fueron recuperados del convento al que habían sido donados por una hija de Lope de Vega.

- Colegiata de San Isidro. Fue la catedral provisional de Madrid hasta 1993, aunque  no fue concebida como tal.  Ahí estuvo el primer establecimiento de la Compañía de Jesús en la capital. El edificio fue costeado por María de Austria, hermana de Felipe II. La iglesia se inauguró en 1661. Tras la expulsión de los jesuitas, se encargó su reforma a Ventura Rodríguez, quien adecuó la decoración para acoger el féretro de San Isidro. La llegada de las reliquias en 1769 supuso la conversión en colegiata. El título de catedral provisional se mantuvo hasta que la Almudena tomó el relevo.

- Palacio de Santa Cruz. Situado en la plaza de las Provincias fue la Cárcel de Corte. La construcción inició en 1629. En el s. XX, fue restaurado respetando el estilo original. Liberado de su uso como penal, fue sede de los juzgados municipales y de la audiencia territorial antes de convertirse en Ministerio de Ultramar y, desde 1901, en Ministerio de Asuntos Exteriores.

-Museo del Ejército en Madrid. En la calle Méndez Núñez, se levanta sobre los fragmentos del conjunto palaciego del Buen Retiro, concretamente sobre el Salón de Reinos. Las obras comenzaron en 1629, y aunque el rey lo inauguró en 1632 los trabajos continuaron hasta 1653.  Entre 1808 y 1813, fue ocupado por las tropas francesas, que provocaron casi la total demolición, con dos excepciones: el Salón de Reinos –que albergó el Museo del Ejército hasta que fue trasladado a Toledo–, y el Casón del Buen Retiro. 

- Capitanía General. Ubicado en la calle Mayor, es también conocido como palacio del Duque de Uceda, y es uno de los más importantes del siglo XVII. El ambicioso duque de Uceda, valido de Felipe III, encargó edificarlo en las cercanías del Alcázar real, en una demostración de poder. Desde que fue adquirido por el Estado en 1717, ha sido ocupado por diversos organismos. 

- Parque de la Fuente del Berro. Fue adquirida en 1630 por Felipe IV. La propiedad cambió de titulares a lo largo de los siglos hasta que en 1941 fue declarado de interés histórico-artístico y la finca fue adquirida en 1948 por el Ayuntamiento de Madrid.

A los madrileños  se les llama "gatos"

Cuando el rey de Castilla, Alfonso VI llegó a conquistar Toledo - la gran ciudad de la época - antes decidió librar Madrid del dominio musulmán. El problema fue que sus tropas no podían acceder a la Villa a causa de las altas murallas que rodeaban la ciudad. Entonces, apareció un muchacho apodado "el gato"que trepó por las paredes y permitió la entrada del ejército del rey. Desde entonces, así se les llama a todos aquellos que nacen en Madrid. Pero para ser considerado un auténtico gato hay que ser hijo también de gatos.  

Las estrellas de la bandera de Madrid corresponden al "Carro" de su cielo

Las siete estrellas tienen su explicación en la Osa Menor o "Carro" que se retomó del escudo de la Villa. Sin embargo, éstas tienen cinco puntas a diferencia de las de la capital que tienen seis. Y señalan los límites de las cinco provincias que circundan el territorio autonómico. Los castillos, por su parte, son el símbolo castellano, y los comparte con las Comunidades vecinas.

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